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Elecciones municipales en Brasil

Publicado el 27 de noviembre de 2012

 
 

Opinión por Ana Sevilla Vallejo

Traductora y colaboradora de la Cámara de Comercio Ibero-Rusa.


 

Las elecciones municipales en Brasil no parecían un tema fácil a principios de octubre, cuando el ejército y la marina ocuparon varias favelas de forma progresiva para poder proteger a los candidatos durante los actos de campaña. La decisión había sido motivada por las amenazas del narcotráfico y los distintos grupos rebeldes. Así pues, el Tribunal Regional Electoral y el Ministerio de Defensa movilizaron a 2.000 soldados del ejército en el oeste del país y a 1.000 fusileros de la marina en el norte de Río en al menos 28 barriadas, que se centrarían el día 7 en vigilar los colegios electorales.

Tampoco parecía un buen presagio la cancelación del debate televisado entre los candidatos a la alcaldía de São Paulo, programado para el día 4 de octubre. El canal de televisión Globo tenía previsto reunir a los 6 candidatos más populares: Celso Russomanno (PRB), José Serra (PSDB), Fernando Haddad (PT), Gabriel Chalita (PMDB), Soninha (PPS) y Paulinho da Força (PDT). Sin embargo, Globo canceló el debate alegando que la inclusión de Levy Fidelix (PRTB) y Carlos Giannazi (PSOL) desbordaba la lista de participantes. Días antes la emisora TV Record también se había visto obligada a cancelar su debate.

Los principales partidos que optaban por la alcaldía eran el Partido de los Trabajadores (PT), un partido de izquierdas representante de la oposición desde su creación y que actualmente gobierna en Brasil, desde 2012 con Dilma Rousseff a la cabeza; el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de orientación centro, uno de los más extendidos por todo el territorio nacional; y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), conocidos popularmente como los tucanes debido a su emblema, representan la democracia cristiana a la par que el liberalismo. Otros de los contendientes más destacados eran el Partido Social Democrático (PSD), marcado por el liberalismo; el Partido de la República (PR) liberal de derechas; el Partido Progresista (PP), que aboga por el conservadurismo de derechas; el Partido Socialista Brasileño (PSB), surgido para promover el socialismo democrático, al igual que el Partido Democrático Laborista (PDT); el Partido Laborista Brasileño (PTB), inspirado en el movimiento obrero y situado en el centro; el Partido Popular Socialista (PPS), partido socialdemócrata de centro; el Partido Verde (PV), pacifismo y defensor de la democracia directa, el Partido Comunista del Brasil (PCdoB), abogado del comunismo; y el Partido Social Cristiano (PSC), representante de la democracia cristiana.

Finalmente, y pese a las tensiones habidas en las etapas anteriores, las elecciones se desarrollaron de forma exitosa sin mayores incidentes que destacar. Se esperaba una participación multitudinaria: alrededor de 140 millones de brasileños (73 millones de mujeres y 67 millones de hombres) votarían el domingo 7 de octubre para elegir los concejales de 5.556 municipios. Aunque la asistencia fue algo menor (hubo un 16,4 % de abstención a pesar de que el voto es obligatorio y quien no lo ejerza debe justificarse), 115 millones de personas ejercieron su derecho a voto en un sistema electoral muy envidiado.

Creado en 1996, el sistema de voto brasileño es conocido por ser uno de los más seguros y fiables. Emplea urnas digitales, lo que agiliza enormemente el recuento de papeletas. Unas 3 horas después de que las urnas hubiesen sido cerradas, el 95 % de los datos ya había sido analizado. El modelo, que ha inspirado a otros países en América y Europa, fue utilizado por 8 millones de personas en 299 municipios.

Finalmente, las elecciones pusieron a las encuestas previas en su sitio, demostrando que las votaciones no son predecibles. En el caso de São Paulo, Russomanno, que contaba con un 46 % teórico de los votos allá por septiembre, obtuvo a la hora de la verdad un 24 %, lo cual benefició a su oponente Haddad, quien consiguió 17 puntos porcentuales más de lo que se esperaba, un 33 %. La pérdida de popularidad del candidato del PRB también favoreció a Serra. Como consecuencia, São Paulo debería recurrir a la segunda vuelta, que tendrá lugar el 28 de octubre. Tendrán esta segunda oportunidad todos aquellos municipios en los que el alcalde no haya sido elegido por mayoría absoluta. Es además obligatoria para la capital, Brasilia.

Otras ciudades como Río de Janeiro tenían claro que no necesitaban cambiar: Eduardo Paes (PMDB) fue reelegido con mayoría absoluta.

En cambio, no todas las ciudades lo tienen tan claro.

Dilma Roussef, presidenta del país, votó en Porto Alegre y declaró que las “elecciones son un momento muy especial para Brasil”.

Tras la primera ronda, los partidos retomaron sus campañas para hacerse con la segunda. El día 19 tuvo lugar el primer debate entre Haddad y Serra por la alcaldía de São Paulo.

Sin embargo, a pesar del empeño de los candidatos por llegar a su pueblo, el día 28 tuvo lugar la mayor abstención de la historia de las segundas rondas, un 19,11 %.

Haddad ganó en la mayor ciudad del país, São Paulo, con un 55,57 % de los votos, seguido de Serra, que se hizo con el 44,43 % restante. En su discurso, el presidente electo no se olvidó de agradecer el apoyo de su padrino, Lula da Silva, y de Dilma Rousseff.

El PT se hizo también con la mayoría en Goiânia (que consiguió en primera ronda Paulo Garcia con un 57,68 % de los votos), João Pessoa (con Luciano Cartaxo y el 68,13 %) y Río Branco (con Marcus Alexandre al frente de su 50,77 %).

No se quedó atrás el PSDB, que se hizo con Maceió (Rui Palmeira en el primer turno con 57,41 %), Manaus (Artur Neto, 65,95 %), Belém (Zenaldo Coutinho, 56, 61 %) y Teresina (Firmino Filho, 51,54 %), todas situadas en la mitad norte del país.

El partido con mayor representación fue el PSB, que ganó en Belo Horizonte (Marcio Lacerda en primera vuelta con 52,69 %), Recife (Geraldo Julio en primera ronda con 51,15 %), Fortaleza (Roberto Claudio con 53,02 %), Cuiabá (Mauro Mendes, 54,65 %) y Porto Velho (Dr. Mauro Nazif, 63, 03 %).

Otro de los partidos con victoria en más de una capital fueron el PDT, que lideró en Porto Alegre (con el 65,22 % de Fortunati en primera vuelta), Curitiba (con Gustavo Fruet y un 60,65 % de los votos) y Natal (con Carlos Eduardo y el 58,31 %). También consiguieron dos capitales cada uno PMDB (Río de Janeiro con el 64,60 % y Boa Vista con 39,26 % de Teresa, ambas ganas en el primer turno); DEM (Aracaju, con João Alves y 52,72 % en primera vuelta, y Salvador, con Acm Neto y 53,51 %); y PP (que ganó en Palmas con el liderazgo del 49,65 % de Carlos Amashta y en Campo Grande, con Alcides Bernal y un 62,55 %).

El resto consiguieron gobernar en una única capital cada uno: el PTC en São Luís (Edivaldo Holanda Junior 56,06 %), el PSD en Florianópolis (con Cesar Souza Júnior 52,64 %), el PSOL en Macapá (Clécio 50,59 %) y el PPS en Vitória con Luciano Rezende 52,73 %).

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